Depresión

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PSICÓLOGOS EXPERTOS EN LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN DEPRESIÓN

Nuestros psicólogos están especializados en la intervención psicológica de los trastornos del estado de ánimo. Estos se caracterizan por un cambio significativo en el nivel de estado de ánimo. El estado de ánimo es una variable que va desde la tristeza a la alegría. O de la extremada tristeza (episodio depresivo), a la elevación excesiva del estado de ánimo (episodio maníaco). Es normal que unos días nos encontremos más tristes o desanimados que otros. O incluso, que nuestro estado de ánimo cambie a lo largo de un mismo día. No obstante, cuando nuestro estado de ánimo se encuentra extremadamente bajo y se mantiene así durante más de dos semanas, decimos que estamos pasando un episodio depresivo. Igualmente, una elevación significativa del estado de ánimo que se mantenga durante más de una semana constituye un episodio maníaco. Los principales trastornos del estado de ánimo son el Trastorno depresivo mayor, la Distimia, el Trastorno Bipolar (se caracteriza por uno o varios episodios maníacos) o la Ciclotimia.

 

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

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La depresión es un trastorno del ánimo que afecta a entre un 6 y un 8 % de la población española alguna vez en su vida. La probabilidad de sufrir una depresión a lo largo de la vida del 12 al 24% en mujeres. Además, las mujeres, a partir de los 40 años tienen una mayor probabilidad de sufrir un episodio depresivo.

Decimos que una persona tiene depresión o trastorno depresivo mayor cuando durante más de dos semanas cumple 5 criterios de una lista de 9. Este cambio del estado de ánimo tiene que tener una duración de más de dos semanas. Uno de estos criterios debe ser estado de ánimo bajo o pérdida del interés o del disfrute por las actividades. El diagnóstico de la depresión requiere que dicho cambio del estado de ánimo sea claramente diferenciable respecto al estado previo. También debe producir un malestar importante en la persona y afectar a alguna de las llamadas áreas significativas de la vida: académica o laboral, familiar y/o de pareja, social o actividades de la vida cotidiana. Entre los criterios diagnósticos de la depresión, están el insomnio o hipersomnia, pérdida o aumento de apetito (o de peso), problemas de atención o memoria, indecisión, sentimientos de baja autoestima, pensamientos sobre la muerte o ideación suicida, tristeza o llanto frecuente, etc.

Cuando los síntomas de depresión se inician en respuesta a un estresor identificable (ruptura de pareja, problemas económicos, pérdida de un ser querido, o la exposición a problemas difíciles de afrontar o resolver), hablamos de Trastornos Adaptativos o Depresión Exógena. La verdadera depresión aparece, aunque, objetivamente, nuestra vida (familiar, laboral, de pareja, etc.) nos vaya bien.

 

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN

Existen distintos modelos explicativos que tratan de explicar por qué las personas sufrimos un episodio depresivo. Podemos dividir los distintos modelos entre los que atribuyen las causas a factores biológicos/genéticos (Modelos Médicos/Psiquiátricos) y los que proponen que la depresión se debe a la historia de aprendizaje de la persona, su forma de pensar o interpretar la realidad, o la influencia de factores ambientales (Modelos Psicológicos):

Genética

Los modelos genéticos de apoyan en el dato de que la probabilidad de sufrir una depresión es mayor en familiares de primer grado de personas con depresión o trastorno bipolar.

Modelos bioquímicos u hormonales

Los Modelos Hormonales se apoyan en el dato de la diferente probabilidad de sufrir una depresión que existe entre hombres y mujeres. No obstante, es difícil asegurar que esta diferencia entre sexos se debe a las diferencias hormonales entre hombres y mujeres y no a las distintas influencias sociales y culturales. Además, este Modelo explicativo no es muy potente porque no existen tratamientos hormonales que mejoren los síntomas de la depresión.

Los Modelos Bioquímicos se basan en el dato de que las personas con depresión tienen disminuidos los niveles de algunos neurotransmisores (son sustancias presentes en el cerebro que transmiten información entre neuronas). Estas mismas personas, cuando tienen no están deprimidas presentan niveles normales de estos neurotransmisores. Los principales neurotransmisores que se han propuesto, por orden de importancia son: Serotonina, Noradrenalina (o Norepinefrina) y Dopamina. Este Modelo sí confirma su poder explicativo por el hecho de que el tratamiento con antidepresivos mejora los síntomas de la depresión (los antidepresivos son fármacos que incrementan los niveles en el cerebro de estos neurotransmisores). Sin embargo, los Modelos basados en la disminución de niveles de neurotransmisores no explican el hecho de porqué, si los antidepresivos suben los niveles de estos neurotransmisores, sólo el 60-70% de los pacientes depresivos mejoran con estos fármacos.

Factores climatológicos

Se sabe que el clima, sobre todo las horas de luz influyen en la probabilidad de sufrir una depresión. Así, el porcentaje de personas con depresión es mayor entre las personas que viven en latitudes altas (Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania, etc.). En estos lugares hay menos horas de luz. Además, son frecuentes las depresiones estacionales, es decir, aquellas que se inician o se agravan con la llegada del invierno. Se sabe que la relación entre depresión y disminución de las horas de luz solar se debe a la relación entre el estado de ánimo y una sustancia llamada Melatonina (que depende de las horas de luz). Además, este tipo de depresiones responde bien al tratamiento directo con Melatonina o con Luminoterapia.

Además de las horas de luz, existen otros factores climáticos que afectan a la probabilidad de sufrir una depresión o de que se agraven sus síntomas. Esto es así porque los trastornos del estado de ánimo (y otros muchos trastornos psicológicos) se inician o se agravan, con mayor probabilidad con los cambios de estación (de primavera a verano o de otoño a invierno).

Modelos Psicológicos

Existen distintos Modelos Explicativos de la depresión basados en variables psicológicas. Los Modelos Psicológicos más importantes son el Modelo Cognitivo de Beck, el Modelo de Indefensión Aprendida de Seligman y el Modelo Conductual de Lewinsohn.

El Modelo Cognitivo propone que la Depresión se debe a la existencia de pensamientos negativos. Estos pensamientos negativos conllevan que la persona experimente emociones negativas como tristeza, culpa, etc. Además, se producirán los síntomas conductuales (disminución de actividades) y los motivacionales. El Modelo propone la existencia de la llamada Tríada Cognitiva que sería una visión negativa de sí mismo, del mundo (la realidad) y del futuro.

El Modelo de Indefensión Aprendida se basa en una serie de experimentos en los que se demostró que cuando los sujetos experimentales pasaban por una situación en la que tras exponerse a estímulos desagradables de los que no podían escapar, en una segunda fase en la que la situación era la misma pero sí podían escapar no lo hacían. Se dijo que habían aprendido la Indefensión, definida como la creencia de que “haga lo que haga no voy a conseguir nada”.

El Modelo Conductual de Lewinsohn propone que la depresión se inicia por una reducción por parte de la persona de las actividades gratificantes que realiza. Tiene también en consideración la exposición de la persona a estímulos desagradables. En propuestas posteriores del Modelo se especifica que, al principio, cuando la persona se deprime, recibe una atención especial por parte de familiares o amigos. Esta atención podría actuar como reforzador de las conductas depresivas. Pero, con el tiempo, las personas “se cansan” de la persona con depresión y se reduce dicha atención, por lo que la persona se ve expuesta a una reducción de reforzadores. Para Lewinsohn, es la reducción de reforzadores procedentes del ambiente de la persona y/o la reducción de actividades gratificantes lo que produciría la disminución del estado de ánimo característica de la depresión.

Situaciones estresantes y algunas enfermedades

Hay veces en las que la causa de un episodio depresivo es el diagnóstico de una enfermedad grave, los cambios bruscos en los hábitos de vida provocados por las secuelas físicas de un accidente, una ruptura de pareja, un problema laboral o económico grave, la muerte de un familiar, etc.

En estos casos, puede haber una disminución del estado de ánimo (que la mayoría de las veces se acompaña de ansiedad elevada). Los síntomas son idénticos a los de una depresión. Sin embargo, al cuadro clínico que se relaciona directamente como causado por dicha situación (estresor) se le denomina Trastorno Adaptativo. Otros autores lo llaman Depresión exógena.

TIPOS DE DEPRESIÓN

Existen distintos tipos de trastornos depresivos, de los que destacamos la distimia y el Trastorno depresivo mayor. También nos podemos encontrar otros trastornos del estado de ánimo como la Depresión de inicio en el postparto, depresión con patrón estacional, depresión causada por el consumo de un medicamento o por la existencia de una enfermedad médica. Cuando ha existido un episodio de manía (elevación excesiva del estado de ánimo) nos encontramos ante un Trastorno Bipolar. En estos casos, se tienen que dar una serie de síntomas durante al menos una semana.

La distimia

Es una depresión leve, aunque de larga duración (más de dos años). Los síntomas más probables son estado de ánimo bajo, baja autoestima, insomnio, disminución de la participación en actividades agradables, etc.

Trastorno Depresivo mayor (depresión)

Se trata de un cambio brusco y diferenciable del estado de ánimo. Debe tener una duración mínima de dos semanas. Se tienen que cumplir 5 criterios, de una lista de 9, de los que uno tiene que ser: Estado de ánimo bajo, la mayor parte del día, casi cada día o pérdida del placer por las actividades agradables que la persona realizaba. Hay que tener en cuenta que la combinación de síntomas puede ser totalmente diferente en una u otra persona. Igualmente, la intensidad o gravedad de cada uno de los síntomas puede ser diferente en cada persona.

  • Estado de ánimo triste la mayor parte del día, casi cada día.
  • Baja autoestima
  • Pérdida de interés en actividades agradables.
  • Cansancio o perdida de energía.
  • Dificultad para concentrarse e indecisión.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Pérdida o aumento de apetito (y peso).
  • Pensamientos sobre la muerte o pensamientos de suicidio.
  • Enlentecimiento motor.

 

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TRATAMIENTO: DEPRESIÓN

Se ha demostrado la eficacia de la terapia psicológica en personas con depresión. La Terapia Cognitiva de la depresión es el protocolo de intervención que da mejores resultados en los casos de depresiones leves y moderadas. Dicha terapia suele combinarse con la Terapia Conductual, más centrada en la programación de actividades. La terapia psicológica está también indicada en los casos de depresiones graves, no obstante, en estos casos es recomendable el apoyo farmacológico.

El primer paso para determinar el tratamiento más indicado consiste en una correcta evaluación. Hay que tener en cuenta que, desde la perspectiva médico-psiquiátrica, todos los casos de depresión serán tratados con fármacos antidepresivos (un antidepresivo o dos o más). A veces se combinarán con ansiolíticos y/o hipnóticos. Sin embargo, la terapia psicológica se decide a partir de las conductas problema que presenta cada persona con depresión.

La intervención psicológica en depresión utiliza los siguientes programas:

  • Psicoeducación o sesiones educativas sobre las causas y el mantenimiento de la depresión
  • Realizar un programa de actividades.
  • Terapia cognitiva: enseñar a la persona a detectar los pensamientos negativos y someterlos a discusión socrática (mediante preguntas se consigue que la persona se dé cuenta de la irracionalidad de los pensamientos).
  • Programa de mejora de autoestima y entrenamiento en habilidades sociales.
  • Pautas higiénicas de sueño y técnicas de control de estímulos dirigidas al insomnio.
  • Intervención sobre los pensamientos e intentos de suicidio mediante las técnicas conductuales y cognitivas, etc.

El Trastorno Bipolar y su tratamiento

Como hemos indicado, se diagnostica Trastorno Bipolar cuando ha existido, al menos, un Episodio Maníaco. Éste se caracteriza por una elevación excesiva y claramente diferenciable del estado de ánimo. Esta elevación del estado de ánimo debe durar al menos una semana. Nos podemos encontrar un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable. Algunos de los criterios que debe cumplir son:

  • Estado de ánimo elevado, expansivo o irritable, casi cada día, la mayor parte del día.
  • Sentimientos de grandiosidad o elevada autoestima.
  • Habla rápida o verborreica.
  • Sensación de que el pensamiento va más rápido que la palabra y/o fuga de ideas.
  • Disminución de la necesidad de dormir (la persona se siente descansada con tan sólo 3 horas de sueño).
  • Incremento de la actividad social.
  • Implicación en actividades que implican riesgos: consumo de alcohol, drogas o conducta sexual imprudente.
  • Compras excesivas, etc.

Aunque existen terapias psicológicas que ayudan a las personas con Trastorno Bipolar a conocer su trastorno, identificar con antelación los cambios bruscos del estado de ánimo, evitar disparadores de los episodios como consumo de alcohol, estimulantes o determinados medicamentos, en estos casos es imprescindible motivar a la persona a que acuda a su psiquiatra y que se tome la medicación como la tenga prescrita en cada momento. Normalmente se utilizarán fármacos llamados estabilizadores del ánimo. En algunos casos se combinarán con antipsicóticos, antidepresivos o ansiolíticos. La terapia psicológica utilizará también técnicas dirigidas a regular el estado de ánimo en los períodos en que esté elevado y mejorar el estado de ánimo en el caso de que pasen por un episodio depresivo.

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