Ansiedad

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PSICÓLOGOS ESPECIALIZADOS EN EL TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

El tratamiento para la ansiedad es uno de los más habituales. Nuestros psicólogos poseen experiencia en tratar los diferentes trastornos de ansiedad. En este grupo están las formas en que se puede manifestar una ansiedad disfuncional. Los trastornos de ansiedad más frecuentes son: Trastorno por ansiedad generalizada (TAG), el trastorno de pánico (con o sin agorafobia), trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, fobia específica, fobia social, etc.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

tratamiento de los Trastornos de Ansiedad

La respuesta de ansiedad no es más que una emoción. Hay que saber que la ansiedad la experimentamos todas las personas, que no es peligrosa y que juega un papel muy importante como ayuda a la supervivencia de la especie humana. Cuando nos enfrentamos a un peligro (que en humanos puede ser real o imaginado) nuestro organismo necesita producir un cambio brusco que lo prepare para afrontar dicho peligro mediante la respuesta de lucha o huida. La respuesta de ansiedad va a provocar dicho cambio en nuestro organismo. Principalmente, ante esas situaciones, se producirán los siguientes cambios:

  • Se incrementa la tasa cardíaca y respiratoria. También la tensión arterial.
  • La sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades.
  • Se produce dilatación pupilar.
  • También se contraen los vasos sanguíneos más cercanos a la piel.

Estos cambios harán que la persona tenga alguna o varias de las siguiente sensaciones:

  • Calor, rubor o sudor.
  • Aceleración del ritmo cardíaco, opresión en el pecho.
  • Ahogo o respiración costosa.
  • Náuseas, vómitos, indigestión o aligeramiento de barriga.
  • Visión borrosa o visión en forma de túnel.
  • Parestesias o adormecimiento en las extremidades.
  • Debilidad, mareo o desmayo.
  • Tendencia o impulso a escapar de la situación, etc.

Cuando la ansiedad se produce ante un estímulo que requiere de dicha activación para ser afrontado, no hay ningún problema. Pero, a veces, la ansiedad aparece, de forma repetida ante estímulos que no son realmente peligrosos. En estos casos se habla de una ansiedad disfuncional o des-adaptativa. La persona sufrirá malestar por experimentar estas sensaciones o las conductas de evitación llevarán a que se vean afectadas las principales áreas de su vida (laboral o académica, social o familiar o incluso el desempeño de las tareas propias de la vida cotidiana). En estos casos es cuando decimos que hay un trastorno de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad son los más frecuentes de los que acuden a la consulta.

Estos trastornos son más frecuentes en mujeres que en hombres, aunque las distintas teorías que han intentado explicar estas diferencias epidemiológicas no han llegado a resultados claros.

CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Las personas tenemos mayor o menor predisposición a sufrir un trastorno de ansiedad. Dicha predisposición va a depender de factores genéticos y de aprendizaje. Las pautas culturales y la educación recibida en el entorno familiar y escolar van a influir en la mayor o menor probabilidad de sufrir un trastorno de ansiedad. Por otro lado, las experiencias directas de la persona también suponen un factor causal importante. De todas formas, cada trastorno de ansiedad tiene un modelo explicativo diferente y una forma de manifestarse.

TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Trastorno por Ansiedad generalizada (TAG)

Se caracteriza por preocupaciones frecuentes sobre problemas o situaciones de la vida cotidiana. Las preocupaciones pueden ser sobre el trabajo, el dinero, la familia, el futuro o incluso sobre cuestiones como el hambre en el mundo, las guerras, la pobreza, etc. intensa, irracional y constante difícil de controlar y que interfiere en el día a día de la persona.

La persona pasa excesivo tiempo cada día pensando en esas preocupaciones lo que se manifiesta en sentimientos de ansiedad excesiva, insomnio, etc.

Trastorno de pánico (con o sin agorafobia)

La persona experimenta ataques de ansiedad intensos y asociados a elevado malestar. Dichos ataques de ansiedad aparecen de forma más o menos inesperada. Un ataque de pánico es una reacción de ansiedad que aparece de forma brusca y alcanza su máxima expresión en los primeros diez minutos. La persona experimenta sensaciones como: ahogo, taquicardia, sudor, temblor, etc. Estas sensaciones se acompañan de malestar. La persona tiene miedo a las sensaciones de ansiedad, a sufrir un ataque de ansiedad en sí o a las consecuencias que cree que puede tener el ataque de ansiedad. Así, tendrá los llamados “pensamientos catastrofistas”, como, por ejemplo: “me voy a desmayar”, “me va a dar un infarto”, “me voy a morir”, “me dará un derrame cerebral”, etc. Todo esto se acompaña también de un impulso a escapar de la situación.

La agorafobia es la evitación de situaciones o lugares por miedo a tener un ataque de ansiedad. La persona habrá experimentado ataques de pánico en esos lugares o en otros parecidos.

Trastorno obsesivo – compulsivo

Llamamos obsesiones a pensamientos, impulsos o imágenes que experimenta la persona de forma involuntaria y persistente. La aparición de estos pensamientos está asociada a elevada ansiedad o malestar. Además, los pensamientos obsesivos no son preocupaciones sobre asuntos de la vida cotidiana. La propia persona reconoce que esos pensamientos son absurdos o irracionales. Siempre se da la condición de que los pensamientos son totalmente contrarios a las creencias, valores o intenciones de la persona. Por ejemplo, una persona que quiere mucho a su hijo (valor) es asaltada por el pensamiento de hacerle un daño grave (pensamiento obsesivo). Por ello, la persona sentirá un gran malestar.

La conducta compulsiva (también llamada ritual o conducta de neutralización) es aquello que hace la persona para aliviar la ansiedad o malestar que le produce la aparición del pensamiento obsesivo. En el ejemplo anterior (obsesión de daño a un ser querido) la conducta compulsiva podría ser: intentar quitarse el pensamiento de la cabeza, razonar que quiere mucho a su hijo y que nunca le haría daño, evitar quedarse a solas con su hijo, etc.

En resumen, ante un estímulo o situación aparecería el pensamiento obsesivo. La persona experimentaría ansiedad o malestar intensos. Realizaría la conducta compulsiva. Y dicha conducta compulsiva reduciría el nivel de ansiedad o malestar. Siguiendo un ejemplo de un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) de contaminación o limpieza: 1) La persona toca una mesa. 2) Piensa: “me voy a contaminar”. 3) Siente elevada ansiedad o malestar. 4) Se lava las manos siguiendo un ritual. 5) Se reduce (momentáneamente) la ansiedad.

Este patrón de conducta convierte el problema en un “círculo vicioso” cuya consecuencia es que la tendencia natural de este problema (si no se aplica la terapia psicológica adecuada) será el mantenimiento o agravamiento del problema.

Trastorno por Estrés Postraumático

En este caso, la persona ha sufrido una experiencia traumática. Puede tratarse de un secuestro, agresión sexual, maltrato grave, robo con intimidación, exposición a actos de guerra, etc. También puede aparecer ante la experimentación de una catástrofe natural: terremoto, inundación, incendio, accidente, naufragio, etc.

Durante la experimentación del suceso traumático, la persona ha sentido que su vida o integridad física estaban en peligro.

Por otro lado, la persona ha experimentado un intenso temor durante la experimentación del suceso traumático.

A partir de esos tres criterios, la persona tendrá una serie de síntomas y sufrirá cambios respecto a su vida anterior.

Por un lado, encontraremos respuestas de ansiedad ante la exposición a situaciones que le recuerden el suceso traumático (ej. escuchar un petardo cuando el suceso traumático ha sido una experiencia de combate).

La persona también evitará todas aquellas situaciones que le recuerden el suceso traumático.

Se da una re-experimentación del suceso traumático, a través de recuerdos o imágenes, pesadillas o comenzar a sentir y actuar como si estuviera nuevamente viviendo el suceso.

Se dan otros cambios más complejos como vivir sin proponerse proyectos a largo plazo u objetivos, reacciones de sobresalto excesivo, etc.

Fobia Social

La Fobia Social se caracteriza por la experimentación de miedo o ansiedad al enfrentarse a situaciones sociales. La persona evitará las situaciones sociales que le provocan ansiedad. Los pensamientos más frecuentes en estas personas suelen ser: “Notarán que estoy nervioso”, “Pensarán que soy raro”, “Cuando me conozcan me rechazarán”, etc.

Hay que diferenciar la Fobia Social de la timidez, que es una conducta de inhibición social en algunas situaciones propias de finales de la infancia o principios de la adolescencia. La timidez va desapareciendo progresivamente, al ser un fenómeno evolutivo totalmente normal. La Fobia Social constituye un problema al causar elevado malestar en la persona que la sufre y al afectar al área de las relaciones sociales. Las personas con Fobia Social suelen presentar elevados niveles de ansiedad (activación fisiológica que se puede manifestar en síntomas como sudor, rubor facial, temblor, nerviosismo, etc.).

Se habla de Fobia Social Específica cuando la ansiedad y las conductas de evitación afectan sólo a algunas situaciones sociales. En la Fobia Social Generalizada la persona experimenta ansiedad en la mayoría de las situaciones sociales.

La ansiedad aparecerá más con desconocidos que con familiares y personas con las que se tiene una relación análoga. También es normal que la ansiedad sea mayor ante la interrelación con personas atractivas del otro sexo.

Fobia Específica

En la Fobia Específica aparece ansiedad y conductas de evitación ante un estímulo concreto. Dicho estímulo puede ser animal o inanimado. La Fobia Específica es el trastorno de ansiedad más frecuente pues casi todas las personas tienen alguna Fobia. Son frecuentes las Fobias ante: subir en avión, conducir, ratones, ascensor, arañas, serpientes, perros, pájaros, alturas, inyecciones, etc. Sin embargo, las personas no suelen acudir a terapia psicológica por este tipo de Fobias.

La persona acudirá a terapia en el caso de que la Fobia le imposibilite o dificulte una actividad necesaria de su vida. Por ejemplo: Fobia a Volar cuando la debe hacerlo con frecuencia o tiene que hacer un viaje inevitable en avión, Fobia a conducir cuando evitar hacerlo tiene consecuencias negativas importantes, etc.

TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Tratamiento de los trastornos de ansiedad

El tratamiento farmacológico de los trastornos de ansiedad parte de un enfoque erróneo. Son fármacos que reducen los niveles de ansiedad. Pero la ansiedad no es el problema, sino la consecuencia o síntoma visible del problema. Para entender lo equivocado del enfoque de tratamiento farmacológico, vamos a usar la metáfora de la enfermedad infecciosa. En este caso, hay un foco infeccioso (sería el trastorno de ansiedad, los pensamientos, las conductas de evitación la asociación de estímulos neutros como peligrosos, el miedo a los síntomas de ansiedad, etc.). En la enfermedad infecciosa también hay fiebre (la fiebre sería la ansiedad que experimenta la persona). ¿Qué pasaría si en una infección diéramos a la persona un fármaco para bajar la fiebre, pero no le diéramos un antibiótico para curar la ansiedad? La persona se sentiría mejor, pero el problema seguiría ahí. Habría que estar continuamente dándole pastillas para la fiebre y cuando dejara de tomárselas la fiebre volvería a aparecer. Eso mismo ocurre cuando un Trastorno de Ansiedad es tratado con fármacos para reducir la ansiedad.

Dicho esto, la terapia psicológica va dirigida a cambiar las conductas (pensamientos, comportamientos y respuestas emocionales) que son la causa de la ansiedad que la persona experimenta.

No obstante, en algunos casos, se debe combinar la terapia psicológica con la farmacológica, sea para aliviar niveles elevados de ansiedad de forma más rápida o para ayudar a una mejoría que haga más fácil a la persona seguir las pautas de la terapia psicológica.

La terapia psicólogica de los trastornos de ansiedad

Dispone de protocolos de intervención diferentes para cada tipo de trastorno. Así, no se interviene con las mismas técnicas en la Fobia Social, el Trastorno de Pánico o el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Cada trastorno de ansiedad requerirá la aplicación de determinados módulos terapéuticos (que muchas veces hay que aplicar siguiendo un orden concreto). Los principales módulos de intervención en Trastornos de Ansiedad son:

  • Entrenamiento en técnicas de relajación.
  • Terapia cognitiva dirigida a modificar las creencias erróneas.
  • Psicoeducación para conocer qué es la ansiedad, el trastorno concreto de ansiedad que presenta la persona y la terapia que se va a aplicar.
  • Exposición a los pensamientos, imágenes, estímulos o situaciones que generan ansiedad y que son evitados y/o soportados con mucho malestar.
  • Entrenamiento en Habilidades Sociales y Programa de mejora de autoestima (principalmente en Fobia Social).
  • Exposición interoceptiva (ejercicios para provocar sensaciones que la persona teme: ahogo, mareo, aceleración del ritmo cardíaco, etc.). Principalmente en Trastorno de Pánico.

Los protocolos de intervención en los Trastornos de Ansiedad han demostrado su eficacia en numerosas investigaciones. También se ha demostrado la superioridad de la terapia psicológica frente a la farmacológica (en estudios comparativos). Y, podemos afirmar que nuestra experiencia en la aplicación de dichos protocolos confirma los resultados de las investigaciones actuales. E, incluso, los mejora porque las investigaciones aplican unos tratamientos estándar a un grupo de personas y nosotros adaptamos el protocolo y las técnicas a las características de cada persona y de cada Trastorno de Ansiedad.