Alcoholismo

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PSICÓLOGOS ESPECIALISTAS EN TRATAMIENTOS PARA EL ALCOHOLISMO

El tratamiento de las personas con problemas con el alcohol requiere la intervención de un psicólogo especializado en adicciones. Nuestros psicólogos disponen de técnicas y protocolos de intervención actualizados, que adaptan a las circunstancias de cada caso concreto.

¿QUÉ ES EL ALCOHOLISMO?

En la dependencia alcohol, como en todas las adicciones, hay que tener en cuenta 3 factores. La sustancia, es decir el alcohol; la persona y la relación que se establece entre la sustancia y la persona.

El alcohol es una sustancia depresora del Sistema Nervioso Central (SNC). Pertenece, por tanto, al mismo grupo que las benzodiacepinas, barbitúricos y opiáceos. Al producir efectos inhibitorios en el cerebro, el resultado es la desinhibición de la conducta, la sensación de relajación, euforia, etc.

Hay que tener en cuenta que es una sustancia de bajo precio, fácil disponibilidad (tiendas, bares y en las mismas casas) y cuyo uso está socialmente aceptado en nuestro entorno.

La relación que puede establecer la persona con el alcohol puede ser de 3 tipos:

  1. Consumo: En este caso, la persona toma alcohol conforme a las pautas de nuestra cultura. Por ejemplo, un vaso de vino durante las comidas, o varias cervezas cuando se alterna con amigos o familiares o 2 ó 3 copas, de forma esporádica cuando se sale o se participa en una fiesta. Cuando el uso del alcohol es de esta forma y la persona no tiene ni consecuencias médicas ni comportamentales, no se puede hablar de dependencia. Pero hay que tener en cuenta de que no se trata de que la persona niegue o minimice las consecuencias negativas, sino que objetivamente no las haya. Incluso, determinadas pautas de consumo pueden ser beneficiosas para la salud (ej. una sola copa de vino o cerveza durante las comidas).
  2. Abuso: En este caso, la persona consume el alcohol en cantidades y frecuencia muy por encima de las pautas culturales. La persona continúa consumiendo a pesar de las consecuencias negativas, que ya empiezan a ser visibles para las personas de su entorno. Existe un daño objetivo a la salud, aunque la persona no sea consciente de ello.
  3. Dependencia: Las consecuencias negativas se van incrementando. Se dan estados más o menos frecuentes de intoxicación y aparece el síndrome de abstinencia cuando la persona no consume.

Tratamientos para el alcoholismo En España la edad media de inicio a la ingesta de alcohol se sitúa en torno a los 13 años.

El consumo de alcohol se relaciona con problemas sociales importantes como: accidentes de tráfico y laborales, homicidios, agresiones físicas, violencia en el ámbito familiar y algunos tipos de suicidio.

Al alcohol es absorbido en el estómago e intestino. Luego llega a todos los órganos por medio de la circulación sanguínea. Los efectos del alcohol se producen por un mecanismo de acción inespecífico en el cerebro. Los efectos del alcohol se van incrementando conforme lo hace la tasa de alcoholemia en sangre. Se comienza con sedación y euforia. La desinhibición se va incrementando. Posteriormente comienzan los problemas de coordinación y equilibrio. Se retrasa el tiempo de reacción. Y si se continúa consumiendo, se puede llegar al coma etílico e incluso a la muerte.

Respecto a los efectos sobre la salud son muchos y variados al afectar, prácticamente a todos los órganos. En el aparato digestivo se pueden producir gastritis alcohólicas o perforación de estómago. El daño principal se producirá sobre el hígado. Desde hígado graso y hepatitis crónica, pudiendo llegar a producir cirrosis hepática que puede evolucionar a cáncer de hígado. En el corazón, una de las complicaciones que puede producir es la arritmia cardíaca.

Sin embargo, los problemas más graves que produce el alcoholismo crónico son por el daño progresivo en el cerebro. Así, son características las demencias alcohólicas, el Síndrome de Korsakoff, etc.

CAUSAS DEL ALCOHOLISMO

Los estudios sobre las causas del alcoholismo hacen referencia a que influye tanto la predisposición genética (tener un padre alcohólico) como la educación (convivir en una familia donde se abusa del alcohol). Existen muchos factores que contribuyen a que una persona llegue a presentar problemas de dependencia de alcohol. Los más importantes son el inicio temprano en el consumo, el consumo de alcohol buscando los efectos directos, la ansiedad, y, más en concreto, la ansiedad social, etc. De todas formas, el pertenecer a un grupo de amigos o contexto en el que se consume alcohol con frecuencia y el no aprender una forma de bebida controlada son factores explicativos muy relevantes.

También suele ocurrir que se consuma alcohol como forma de evitar las preocupaciones, afrontar los problemas o hacer frente a los estados emocionales negativos: ira, ansiedad o depresión.

TIPOS DE ALCOHOLISMO

Existen distintos autores que han propuesto diversas tipologías de alcoholismo. Vamos a hacer referencia a las tipologías más frecuentes:

  • Uso del alcohol como forma de automedicación. La persona tiene un estado de ansiedad, depresión o malestar y hace uso del alcohol para aliviar, momentáneamente dichos síntomas.
  • Alcoholismo de fin de semana. La persona no toma nada de alcohol entre semana o lo consume en pequeñas cantidades. Sin embargo, el fin de semana llega a estados importantes de embriaguez.
  • Consumo diario sin llegar a la embriaguez. Son personas que necesitan tomar alcohol todos los días. Mantienen una tasa de alcoholemia más o menos constante durante todo el día.
  • Consumo diario, llegando a tener episodios más o menos frecuentes de embriaguez. Estos pueden ocurrir una o dos veces a la semana, o varias veces al mes.
  • Consumo espaciado en el tiempo (ejemplo 1 vez al mes), pero con estado de embriaguez muy grave y con importantes consecuencias negativas: accidentes de tráfico, peleas físicas, pasar toda la noche fuera con los consiguientes problemas familiares, etc.
  • Consumo, normalmente diario, asociado al consumo de benzodiacepinas. Esta forma de dependencia es más frecuente en mujeres.
  • Consumo de alcohol a diario, llegando cada día al estado de embriaguez.
  • Téngase en cuenta que hay muchas formas de ser adictos al alcohol. Uno de los estudiosos clásicos sobre el tema propuso una clasificación con 29 tipologías. Por eso, el consumo de alcohol es un problema siempre que esté asociado a consecuencias negativas y la persona continúa consumiendo a pesar de las mismas (las reconozca o no la persona).

SÍNTOMAS DEL ALCOHOLISMO

La dependencia de alcohol se puede reconocer por las siguientes características:

  • Intenso deseo de beber alcohol.
  • Falta de control sobre el consumo. Esta se manifiesta porque la persona bebe más de lo que se había propuesto (ej. va a beber una cerveza y termina bebiendo 5). Puede llegar un momento en el que la persona pierde totalmente el control sobre lo que está bebiendo y entra en un episodio de consumo compulsivo.
  • Beber estando solo y ocultar o negar el consumo.
  • Padece síndrome de abstinencia si no consume: temblores, debilidad, náuseas, deshidratación, rubor, sudor, etc.
  • Lagunas en la memoria en algunos episodios de consumo. Estas consisten en que la persona olvida todo lo que ha ocurrido desde un momento concreto a otro. Dichas lagunas suelen durar varias horas.
  • Alteraciones en su vida cotidiana: descuido de su imagen e higiene, problemas laborales, problemas de pareja y/o familiares, pérdida excesiva de tiempo, gasto excesivo de dinero, etc.

TRATAMIENTO PARA EL ALCOHOLISMO

TRATAMIENTO PARA EL ALCOHOLISMOLa intervención sobre un caso de dependencia de alcohol comienza con una evaluación de las características de la misma. Es importante conocer la historia de consumo de la sustancia y la evolución que ha seguido el mismo. La posible existencia de períodos de abstinencia y los tratamientos previos. Se evalúa también el funcionamiento en las principales áreas de la vida de la persona: laboral o académica, familiar, social, ocio, etc. Lo más importante es conocer la motivación de la persona para dejar de consumir.

Posteriormente hay que decidir cómo llevar a cabo la fase inicial de la terapia: la desintoxicación. Esta se puede hacer con o sin medicación. También se decide si es necesario llevar a cabo la desintoxicación en entono hospitalario o en una clínica especializada.  Hay que tener en cuenta, que, en casos graves, el síndrome de abstinencia de alcohol puede desembocar en un delirium tremens y en la muerte.

Una vez conseguido el objetivo de la desintoxicación. La terapia se centra, por un lado, en conseguir el mantenimiento de la abstinencia y por otro en aplicar el protocolo de intervención específico para esa persona. El psicólogo también tiene que decidir si el cliente necesitará ayuda farmacológica. Esta puede ir dirigida a facilitar el mantenimiento de la abstinencia (Ej. Cianamida o Disulfiram) ó a mejorar síntomas graves de depresión o ansiedad.

Siempre que sea posible, la terapia se llevará a cabo en el entorno de la persona. La participación de la familia o pareja en la terapia facilita el éxito de la misma. La familia puede ayudar en el acompañamiento al cliente, el control del dinero, etc.

El objetivo que resume la terapia de la dependencia de alcohol es enseñar a la persona a vivir sin alcohol. A mejorar todas las áreas de su vida. Ser consciente de las consecuencias negativas del consumo en su vida y comparar cómo era su vida cuando consumía alcohol con su nueva vida una vez abandonado el consumo.

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