Dependencia del alcohol: pautas para abordarla

Entre los hábitos comunes y socialmente aceptados en nuestro país y en muchos otros se encuentra el beber alcohol. Muchas personas toman este tipo de bebidas como modo de relajarse, divertirse o relacionarse con los demás, pero no debemos olvidar que el trastorno por dependencia del alcohol es un problema que existe y afecta a muchos consumidores y a sus familias.

¿Qué se entiende por consumo abusivo de alcohol?

Para buena parte de las personas adultas que consumen alcohol el hacerlo es algo inofensivo, siempre y cuando se lleve a cabo de forma moderada.

Hablamos de un trastorno de consumo abusivo de alcohol cuando se ingieren semanalmente 28 unidades de alcohol o más, en el caso de los hombres y 16 en las mujeres.

Una unidad de alcohol, que equivale aproximadamente a 10 gramos del mismo, la podemos encontrar por ejemplo:

  1. En una copa de vino
  2. Un vaso de cerveza
  3. Un vasito de vermú

¿Causas de la dependencia del alcohol?

El consumo desmesurado de alcohol suele tener muchas causas posibles, interviniendo  factores de tipo genético, fisiológico, familiar, psicológico o social.

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Se sabe que en muchas de aquellas personas que presentan un historial de abuso del alcohol está presente un problema psicológico de base, como la depresión, ansiedad o la fobia social. Estas personas, además suelen tener rasgos psicológicos concretos como:

  • Un bajo control de los impulsos
  • Inseguridad
  • Poca tolerancia a la frustración
  • Baja autoestima
  • Necesidad constante de aprobación

Algunas personas son especialmente vulnerables a la dependencia del alcohol debido a sus características genéticas. El tener mayor tolerancia al alcohol (necesitar beber cada vez más cantidad para tener los mismos efectos), está relacionado con el alcoholismo, ya que en estas personas las señales naturales de un consumo excesivo tardan en presentarse, lo que lleva a beber más.

Por último, sabemos que existen factores a nivel social que pueden estar impulsando un consumo de alcohol sin moderación, como pueden ser:

  • La presión  de amigos o compañeros
  • Vivir en una situación de desarraigo
  • Haber experimentado abusos

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Síntomas

Necesidad de beber con más asiduidad

Quien sufre esto no puede o no sabe relacionarse, divertirse o simplemente vivir sin alcohol.

Aparición de daños físicos

Como por ejemplo, hipertensión arterial, pancreatitis, enfermedades hepáticas, desnutrición, disfunción eréctil, etc.

Deterioro de la salud mental

El alcohol puede provocarnos insomnio, ansiedad, inseguridad y miedos, síntomas depresivos y exacerbar algún tipo de trastorno psicológico previo.

Sensación de sólo sentirse cómodo con otras personas que beben

Cuando alguien está cayendo en el alcoholismo suele dejar de lado a familiares y amigos que no consumen.

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Huida de las responsabilidades

El alcohol va convirtiéndose en prioritario, por lo que todo lo demás no lo es. Se van dejando a un lado responsabilidades como trabajar o cuidar de los hijos y del hogar.

Abandono progresivo de las aficiones

A las personas dependientes ya no les divierte prácticamente nada que no esté aderezado con alcohol, por lo que poco a poco abandonan las cosas que antes les hacían sentirse bien.

Tratamiento del alcoholismo

El alcoholismo es una enfermedad que como tal recibe un tratamiento específico, en el cual participa un equipo multidisciplinar compuesto por médicos, psicólogos y trabajadores sociales, según los casos.

Cuando una persona es dependiente del alcohol su principal objetivo debería ser dejar de consumirlo por completo. Para ello se suelen seguir una serie de pasos:

Desintoxicación y abstinencia

El tratamiento contra el alcoholismo puede empezar con un programa cuya meta es la desintoxicación física de la sustancia, que puede durar entorno a siete días. Suele llevarse a cabo en un hospital, ya que se padecerán fuertes síntomas de abstinencia como las alucinaciones.

Establecimiento de un plan de tratamiento

En función de la persona se llevarán a cabo diferentes estrategias, como técnicas de modificación de conducta, asesoramiento, orientación, entrenamiento en asertividad y habilidades sociales o establecimiento de metas.

Asesoramiento psicológico

La persona dependiente puede experimentar alteraciones emocionales, ansiedad, distimia, baja autoestima, etc. Junto a la intervención individual se torna como muy efectiva la terapia grupal y la familiar; ya que el apoyo de la familia es una parte muy importante del proceso de recuperación.

Toma de medicamentos

Existen fármacos de varios tipos para tratar la dependencia del alcohol. Por ejemplo, la Naltrexona reduce el deseo de por beber. El Disulfiram es un fármaco que, una vez ingerido (con el conocimiento y consentimiento de la persona), si se consume alcohol, provoca una reacción desagradable.

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Programas de acompañamiento y grupos de apoyo

Ayudan a las personas en tratamiento a dejar su hábito, manejar las posibles recaídas y afrontar los cambios que se deben producir en el estilo de vida.

Cuando el problema de alcoholismo o dependencia del alcohol es grave, es habitual que la persona necesite ingresar en un centro residencial para llevar a cabo su tratamiento. Muchos de estos centros incluyen:

  • Terapia individual y de grupo
  • Terapias de actividad
  • Terapia familiar

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